Jueves 8 de febrero de 2007
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En bebes de alto riesgo respiratorio
Con un celular y 7 pesos reducen hospitalizaciones
Fue un programa piloto en los hospitales Garrahan y Sardá
Algunos son tan chiquitos que se los puede sostener con una sola
mano. Otros nacen con el corazón más débil
o los pulmones demasiado frágiles, pero todos tienen un
problema común: son muy propensos a sufrir crisis respiratorias
y a quedar internados por precaución.
Sin embargo, una experiencia piloto demostró que son suficientes
un teléfono celular, 7 pesos e información a los
padres para reducir esas hospitalizaciones en los chicos con alto
riesgo de infecciones respiratorias, como son los bebes prematuros
o los que nacen con enfermedades cardíacas o afecciones
pulmonares a largo plazo.
“Son chicos a los que suelen diagnosticárseles cuadros
clínicos más graves de lo que son en realidad, porque
tienen características propias. Por eso es importante que
las mamás conozcan cómo es la respiración
normal de sus hijos para detectar cualquier cambio, ya que empeoran
rápidamente y necesitan asistencia médica para prevenir
la hospitalización", indicó la doctora María
Inés Klein, médica del Programa de Seguimiento de
Prematuros de Alto Riesgo del hospital Sardá y autora principal
del estudio publicado en la revista Journal of Infectious Diseases
.
Junto con las doctoras Gabriela Bauer, del hospital Garrahan,
y Alicia Benítez, del Sardá, Klein atendía
las llamadas de las mamás de los 194 pequeños pacientes
al teléfono celular disponible día y noche. "Nos
enseñaron a controlar la respiración del bebe para
reconocer si tenían un ataque. En los talleres, una vez
por semana, las madres aprendimos cómo limpiar la casa
e higienizarnos las manos para reducir el riesgo de una infección",
comentó ayer a LA NACION la mamá de Gabriel, un
bebe prematuro que hasta los dos años participó
en el estudio porque también tenía una cardiopatía
y displasia broncopulmonar.
Hoy, con cuatro años, el hijo de Mónica recibe
los controles de rutina en el hospital Garrahan cada seis meses.
"Gaby ama a las doctoras, que lo atendían a cualquier
hora, si era necesario, después de llamar por teléfono
para consultar sobre alguna alteración de la forma de respirar",
dijo. Ahora, los papás de Gabriel, que vive en Ciudad Evita,
lo ven más tranquilo y con menos crisis respiratorias.
En esta sencilla solución participaron pediatras e investigadores
del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá, el Hospital
Garrahan, la Fundación para la Investigación en
Infectología Infantil (Infant) y la Universidad Johns Hopkins,
de Estados Unidos. "Siguiendo un trabajo similar de 2004
en lactantes sanos de Boulogne y La Cava, identificamos formas
económicas de solucionar el efecto de la pobreza en las
enfermedades respiratorias", explicó el doctor Fernando
Polack, que participó en el estudio y es director de Infant.
Virus de temer
Además, señaló, lograron identificar "un
problema ignorado y muy grave con el virus sincicial respiratorio
(VSR)", que es la causa más frecuente de infecciones
infantiles, seguido muy de cerca por el metaneumovirus humano.
Cuando esos virus, a los que se suma el de la gripe, se instalan
en las vías respiratorias de los bebes prematuros (menos
de 1,5 kilos al nacer) con enfermedad pulmonar crónica
o con problemas cardíacos congénitos, aumenta el
riesgo de que se multipliquen sus internaciones.
"En la Argentina, el VSR es un problema monumental en esos
chicos, porque está igualando la gravedad que el mismo
virus tuvo en los Estados Unidos hace 20 años -señaló
Polack-. Y los chicos atendidos en los hospitales públicos
tienen dificultades para acceder a la medicación que los
protege porque no se la suministran en casi ninguno de los casos
y es carísima."
Por eso, comentó el especialista, mientras que en los
Estados Unidos se interna alrededor de un 5% de los chicos con
infecciones causadas por el VSR, en nuestro país se interna
el 58%, es decir, 11 veces más.
Para comparar los efectos de siete virus respiratorios, que incluyeron
el metaneumovirus y el sincicial, las mamás debían
asistir al taller semanal y llamar al teléfono celular
de emergencias para hacer tantas consultas como fueran necesarias.
Todas las familias contaban con siete pesos disponibles para cada
viaje al hospital. El dinero lo aportó a través
de una beca de investigación el Instituto de Salud y Medio
Ambiente de los Estados Unidos y lo administraron las asociaciones
cooperadoras de los hospitales.
"El objetivo fue educar a los padres para reconocer los
signos de riesgo respiratorio en sus hijos y que concurrieran
de inmediato al hospital, sólo si era necesario, para evitar
prolongar el tiempo sin atención médica", resumió
Klein.
Un seguimiento previo realizado por pediatras del hospital Garrahan
durante cinco años a bebes infectados con el virus sincicial
respiratorio demostró que uno de cada cuatro chicos necesita
hospitalización durante alrededor de 19 días para
tratar las infecciones virales entre los 2 y los 18 meses de edad.
Y otro relevamiento, realizado por la doctora Diana Farina, jefa
de Neonatología del Garrahan, demostró que el nivel
socioeconómico de la familia fue el principal determinante
de rehospitalización en esos chicos durante los últimos
siete años.
"Los talleres, un celular y un viático de 7 pesos
por paciente lograron que la pobreza desapareciera como factor
de riesgo de reinternación infantil, aunque el 33% de los
participantes tenía necesidades básicas insatisfechas
-sentenció Polack-. Más allá de los resultados
clínicos, este estudio demuestra que con poco se puede
hacer un montón."
Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION