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FILANTROPÍA SIBEN
Premio SIBEN, “Alicia Sola al altruismo neonatal”
¿Quién fue Alicia Sola?  
La madre del Dr. Augusto Sola, claro. Él siempre dice que el principal legado que le dejó su madre es haberle mostrado la importancia de la educación y qué significa ser altruista de verdad: la tendencia a procurar el bien a las personas de manera desinteresada incluso a costa del interés propio.
Alicia Matticoli nació en febrero de 1930 de una familia pobre inmigrante de Italia, no pudiendo terminar la escuela primaria, pero terminó usando computador y correos electrónicos, antes de fallecer en 2011.
Se casa siendo adolescente con Benigno Sola. Tuvo tres hijos, y 9 nietos (muchos bisnietos). 
Sus actos de altruismo y de amor al prójimo son innumerables en su vida cotidiana. El siguiente es solamente un ejemplo. 
Un día, con los escasos ahorros de su esposo, decide ir a comprar con su hijo de 4-5 años un librito educador de la época (no había internet, ni computadoras, ni telefonía celular por supuesto). Lo compra. Ella y su hijo contentos y gozando hablando de cuánto iban a aprender juntos. De golpe, le dice a su hijo: “Mira ese niño (de unos 8-9 años) mirándonos por la ventana. Seguramente le gustaría mucho tener un librito así, pero parece muy pobre y tal vez su familia no pueda comprarlo. Vamos a hacer una cosa, vas y le preguntas si le gustaría tenerlo y si te dice que sí, se lo das”. El hijo no entendía nada, no sólo por tener 4-5 años, sino porque eso ¡era para él y nadie más! Alicia lo convence, con “un cuento” que los que pueden más tienen que ayudar a los que menos pueden y que papá ya va a tener otros ahorros y lo podremos comprar en unas semanas. El hijo va y habla con el niño. Alicia mira por la ventana de la tienda. ¿Qué ve? Que los dos niños se abrazan, los dos niños lloran. Sale, los abraza y llora con ellos. Se va caminando junto a su hijo, feliz, con una sonrisa “de oreja a oreja” y cantando con su hijo algún canto de amor y de paz. 
En la neonatología, Alicia fue voluntaria en el Hospital Rivadavia de Buenos Aires y, en 1983-4 arma un grupo de “abuelas” para ir de noche y los fines de semana a la UCIN del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, donde su hijo era jefe de neonatología. Allí colaboran en tareas básicas de enfermería, personal muy deficitario en número, sobre todo en esos turnos. Cambian pañales sucios, miman, acarician, susurran cantos a los oídos de los bebés y apoyan a las madres en su duro transitar. También tejen ropa para los recién nacidos, cocinan para las madres más necesitadas y consiguen fondos para comprar material descartable y equipos básicos, tan carentes en aquellos momentos. 
SIBEN honra a Alicia Sola con este premio a enfermería, interdisciplina neonatal, residentes de neonatología y médicos con menos de 5 años de graduados que hayan hecho, en alguna acción concreta, un verdadero acto altruista en forma desinteresadaPremio SIBEN, “Alicia Sola al altruismo neonatal”¿Quién fue Alicia Sola?  La madre del Dr. Augusto Sola, claro. Él siempre dice que el principal legado que le dejó su madre es haberle mostrado la importancia de la educación y qué significa ser altruista de verdad: la tendencia a procurar el bien a las personas de manera desinteresada incluso a costa del interés propio.Alicia Matticoli nació en febrero de 1930 de una familia pobre inmigrante de Italia, no pudiendo terminar la escuela primaria, pero terminó usando computador y correos electrónicos, antes de fallecer en 2011.Se casa siendo adolescente con Benigno Sola. Tuvo tres hijos, y 9 nietos (muchos bisnietos). Sus actos de altruismo y de amor al prójimo son innumerables en su vida cotidiana. El siguiente es solamente un ejemplo. Un día, con los escasos ahorros de su esposo, decide ir a comprar con su hijo de 4-5 años un librito educador de la época (no había internet, ni computadoras, ni telefonía celular por supuesto). Lo compra. Ella y su hijo contentos y gozando hablando de cuánto iban a aprender juntos. De golpe, le dice a su hijo: “Mira ese niño (de unos 8-9 años) mirándonos por la ventana. Seguramente le gustaría mucho tener un librito así, pero parece muy pobre y tal vez su familia no pueda comprarlo. Vamos a hacer una cosa, vas y le preguntas si le gustaría tenerlo y si te dice que sí, se lo das”. El hijo no entendía nada, no sólo por tener 4-5 años, sino porque eso ¡era para él y nadie más! Alicia lo convence, con “un cuento” que los que pueden más tienen que ayudar a los que menos pueden y que papá ya va a tener otros ahorros y lo podremos comprar en unas semanas. El hijo va y habla con el niño. Alicia mira por la ventana de la tienda. ¿Qué ve? Que los dos niños se abrazan, los dos niños lloran. Sale, los abraza y llora con ellos. Se va caminando junto a su hijo, feliz, con una sonrisa “de oreja a oreja” y cantando con su hijo algún canto de amor y de paz. En la neonatología, Alicia fue voluntaria en el Hospital Rivadavia de Buenos Aires y, en 1983-4 arma un grupo de “abuelas” para ir de noche y los fines de semana a la UCIN del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, donde su hijo era jefe de neonatología. Allí colaboran en tareas básicas de enfermería, personal muy deficitario en número, sobre todo en esos turnos. Cambian pañales sucios, miman, acarician, susurran cantos a los oídos de los bebés y apoyan a las madres en su duro transitar. También tejen ropa para los recién nacidos, cocinan para las madres más necesitadas y consiguen fondos para comprar material descartable y equipos básicos, tan carentes en aquellos momentos. SIBEN honra a Alicia Sola con este premio a enfermería, interdisciplina neonatal, residentes de neonatología y médicos con menos de 5 años de graduados que hayan hecho, en alguna acción concreta, un verdadero acto altruista en forma desinteresada.